Evita
Al referirme a su padrino el Doctor Joaquín Balaguer como un hombre oscuro y terriblemente misterioso, tengo que volver a utilizar estos calificativos con Evita.
Todos la recordamos del brazo del General Imbert cada 30 de mayo o empujando a Alexis Joaquín en el entierro del fenecido lider reformista, pero nadie conoce en realidad a esta muchacha, seria y controvertida a la vez que elegante y muy bella. Licenciada en Ciencias Políticas con la calificación Summa Cum Laude y profesora durante varios años de la UASD y PUCMM, en su día se declaró acérrima enemiga del presidente Mejías, cuando este se impuso a Balaguer en las elecciones de 2000 y ella, con 17 años aproximadamente entonces, soñaba con ocupar el papel de primera dama de la República ante la fallida victoria de su padrino. Esto, sumado a conflictos personales con el nuevo presidente, entre ellos el consabido con Vargas Llosa, la llevo a declararle la guerra a Hipólito, impulso infalible para que Leonel Fernández fuera vencedor de las elecciones de 2004.
Perteneciente a una destacada familia de la isla, publicó en 2001 su novela "Sangre en el Infierno de San Rafael", la cual retiró del mercado meses después de que Hipólito declarara de lectura obligatoria en las escuelas "La fiesta del chivo", novela de Vargas Llosa que la politóloga calificó como "despropósito", "monumento a la falsedad" y "montón de hojas mal escritas".
Cuando el 14 de julio de 2002 Joaquín Balaguer fenecía en la clínica Abreu de la capital, Evita se encontraba presente. Pese a que Hipólito Mejías, el entonces presidente, dispuso a su manera el funeral de estado, la Licenciada le dejó bien claro quien no quería allí y sus condiciones. Apoyada por el doctor Clarence Charles Dunlop, el abogado reformista Rafael Bello Andino y su inseparable General Antonio Imbert, consiguió que las cosas se hicieran a su manera, desautorizando así al presidente de la República.
Rompiendo también con el principio dominicano del luto, esta mujer que sin embargo se consagró a su padrino hasta el último segundo, no se quitó su característico color blanco durante los tres días que duró el oficio funerario, comentando que no tenía la más mínima intención de utilizar el negro, ya que ella las cosas las hacía en vida y no había motivo para ello. En público se mostró impasible salvo en el momento de darle sepultura a los restos de quien durante 22 años guió los destinos del pueblo dominicano. En ese momento, se percató de que Alexis Joaquín Castillo, quien la noche anterior había dicho públicamente en televisión ser hijo de Joaquín Balaguer, se había personado en primera fila pese a los miles de asistentes al sepelio. Evita cruzó varias palabras con Castillo y lo sacó de allí jalandolo a empujones. Rafael Bello Andino, quien acababa de leer el panegírico del finado, apremió la que en su entorno consideraron una insolencia de Alexis Joaquín, instándolo a abandonar el camposanto.
En "Memorias de un cortesano de la Era de Trujillo", la autobiografía de Balaguer, el caudillo deja una página en blanco en referensia al asesinato del periodista Orlando Martínez, el cual le fue adjudicado de forma extraoficial. Balaguer deja claro que tras su muerte alguien que le ha de sobrvivir desvelaría la verdad. Han pasado seis años y nada se sabe aún. En cuanto a la persona de quien se trata, se ha apuntado a Evita y a Bello Andino, aunque ninguno de ellos jamás se pronunció al respecto.
Poco más se sabe de esta mujer que sin embargo conoció los grandes secretos del Doctor Balaguer y a quien el General Imbert ha manifestado querer como si hubiera sido su propia hija. Ella, enigmática y discreta, salió del país con su bella sonrisa y llevándose consigo todos los misterios que guarda.




Comentarios sobre Evita
Vaya, me ha salido un nuevo biógrafo... A cada poco un idiota intenta subirse al carro. Si tuviera que ennumerar las estupideces y la sarta de tonterías habidas en el texto, perdería la noche en ello y mi tiempo es muy valioso.
Y que salí del país... ¿cuándo? ¿Estás seguro? ¡Jajaja! Haz el favor de no nombrarme más, Summa Cum Laude.